Hay una norma no escrita entre caravanistas: el primer viaje de temporada o es el mejor o es el peor. Y casi siempre la diferencia la marca el agua. Revisar el sistema antes de salir te ahorra desde un mal olor persistente hasta una sorpresa húmeda debajo de la cama que no le va a gustar nada a la madera.
Diez minutos de comprobación en casa valen más que dos días de problema en ruta.
Empieza por el depósito de aguas limpias
Si eres de los que dejan el depósito vacío durante el invierno — y es lo correcto, para evitar la proliferación de bacterias y otros organismos que el agua estancada agradece demasiado — el arranque de temporada tiene un ritual sencillo pero imprescindible.
Echa unos litros de agua en el depósito y añade una pastilla desinfectante específica para sistemas de agua potable. Luego sal a dar unas vueltas con el vehículo — no hace falta ir lejos, unas cuantas calles bastan — para que el agua con desinfectante se mueva bien por todas las paredes del depósito y haga su trabajo.
Con eso te aseguras de salir con el depósito limpio de organismos, sin ese olor a cerrado que arruina el primer café de la mañana en el área de pernocta.
La prueba de las mangueras: escucha bien
Aquí viene la parte importante. Las mangueras se dejan vacías durante el invierno — también es lo correcto, para que no sufran con el frío — así que al arrancar la temporada están llenas de aire.
El procedimiento es simple pero hay que hacerlo con atención: abre los grifos uno por uno, despacio, y escucha.
El sonido del aire saliendo por el grifo es normal y esperado. Lo que no quieres escuchar es ese mismo sonido viniendo de debajo de la cama, del armario o de algún hueco del vehículo. Si lo oyes, para. Hay un conducto con una grieta o una conexión suelta, y el agua y la madera no son buenos amigos. Localiza, repara y sustituye lo necesario antes de seguir.
Si todo suena donde tiene que sonar — en el grifo y solo en el grifo — puedes continuar tranquilo.
Comprueba la bomba y el filtro
Una vez que el aire ha salido y el agua fluye correctamente, toca verificar que la bomba hace su trabajo. Debe arrancar sin dudar y mantener una presión adecuada en todos los grifos.
Si la presión es baja o la bomba trabaja más de lo normal, lo primero que hay que mirar es el filtro. Después de un invierno parado puede estar sucio u obstruido — es la causa más habitual y la más fácil de solucionar. Limpia o sustituye el cartucho del filtro y vuelve a comprobar.
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Vacía y vuelve a llenar
Con todo comprobado y sin sustos, vacía esos litros de desinfectante abriendo todos los grifos hasta que salga el último resto. Así los conductos quedan limpios y preparados para el viaje.
Para llenar el depósito definitivamente, si tienes opción llénalo en destino — el agua pesa, y llevar el depósito lleno desde casa consume más combustible y carga el vehículo innecesariamente. Pero unos cuantos litros de reserva nunca están de más para cualquier imprevisto en ruta.
No te olvides del agua caliente
Antes de cerrar y salir, comprueba también el sistema de agua caliente. En primavera las noches aún refrescan, y llegar al área de pernocta después de un día de viaje y no tener agua templada para una ducha es un fastidio que se evita con un minuto de comprobación en casa.
Arranca el calentador, deja que alcance temperatura y abre el grifo de agua caliente para verificar que llega bien a todos los puntos. Si hay aire en el circuito de agua caliente, el proceso es el mismo — abre despacio y deja que salga.
Resumen rápido antes de salir
- Desinfecta el depósito con pastilla específica y mueve el vehículo
- Purga el aire de las mangueras grifo por grifo — escucha que el sonido salga solo por el grifo
- Comprueba presión de la bomba y estado del filtro
- Vacía el desinfectante por todos los grifos
- Llena con agua de reserva para imprevistos, mejor completar en destino
- Revisa el sistema de agua caliente — en primavera aún apetece
El sistema de agua es de los más olvidados en la revisión de temporada y de los que más disgustos da en ruta. Diez minutos ahora te ahorran muchos problemas después.
— Lolo